El mercado entero se ilusiona hoy con una normalización cambiaria. Pero entre quienes toman hoy las decisiones monetarias empiezan a prevalecer las ideas que ven al dólar como un fenómeno negativo para la actividad y recomiendan pesificar completamente la economía
El espejismo empezó a gestarse en estos días de mayo de larga caminata sin acceso al dólar: la ilusión de un final cercano para estas restricciones cambiarias -o al menos, de un proceso de mayor flexibilización- y el avistaje de un punto de llegada en el que el Gobierno podría empezar a calmar de una vez por todas esta gran sed de divisas que hoy llevan encima los argentinos. Al final de todo, algunos ven una normalización del mercado cambiario. Pero la imagen podría desvanecerse, lentamente, en los próximos meses.
Víctimas de este espejismo cambiario, muchos banqueros se ilusionaron la semana pasada con una flexibilización del cepo de la AFIP que, tristemente, podría no haber existido. Parecieron verlo algunas mesas de dinero el miércoles y jueves pasado, por ejemplo, cuando registraron una mayor salida de billetes por ventanilla (un 25% más el miércoles, y un 50% el jueves). El dato empírico probaba fehacientemente la mayor demanda de dólares de la gente, más nerviosa en esos días al ver el 'blue' en las tapas de los diarios; pero no alcanzaba a dar ningún indicio ni evidencia sobre la mayor oferta de divisas puestas a disposición en la plaza por la AFIP (los bancos no pueden actualmente medir el stock de divisas que decide poner en venta el organismo oficial, sino sólo probar suerte en la web con la decisión de compra que toma cada uno de los ahorristas). "Liberar el dólar sería un suicidio", comentó ayer, en su columna televisiva, el ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Y una fuente pareció ratificarlo ante este diario: No hubo tal flexibilización, porque efectuarla no serviría de nada, sólo para que todos se lanzaran a comprar, dijo.
El espejismo cambiario no es hoy exclusividad de los banqueros. Afecta también, por caso, a argentinos que hoy sueñan con un reverdecer del mercado cambiario que muy probablemente no esté en la agenda de muchos funcionarios oficiales. O al menos de quienes, quizá, hoy tengan mayor peso en las decisiones de política monetaria. Hoy empiezan a prevalecer las ideas de quienes creen que el dólar es un tema de privados; que las divisas sirven sólo para el Banco Central, como una fuente de reserva y de garante para la economía, asustó ayer un lobbista cercano al Ejecutivo. No es un plan. Es un avance ante la carencia de autoridad en el área monetaria. Ocupan roles y consultan arriba, si no se los para, siguen, agregó. En esa línea suelen identificar siempre al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y al viceministro de Economía, Axel Kiciloff.
Estas ideas que hoy prevalecen suponen, por ejemplo, que hoy la dolarización es un fenómeno negativo para la economía. Y que en este sentido es necesario avanzar, con contadísimas excepciones, hacia la pesificación completa de todas las actividades. Eso supondría llevar el intercambio en pesos a negocios insospechados hasta hace poco: el mercado inmobiliario, el financiamiento al comercio exterior y el atesoramiento de los ahorristas, como de hecho ya está empezando a suceder. Un plan integral para toda la economía, que se hace al andar y discrecionalmente, pero que ya descuentan funcionarios oficiales en la intimidad. No hay una medida en concreto. Hay una serie de episodios que confirman que vamos hacia la pesificación, alarmó una fuente cercana al Gobierno.
En el propio Banco Central suelen destacar que, en estos años, sólo un 12% de la población realizó operaciones cambiarias. Es la Argentina que hoy parece ser víctima del espejismo y que todavía ve dólares al final del camino.
Ignacio Olivera Doll
Nota en El Cronista
No hay comentarios:
Publicar un comentario