viernes, 25 de mayo de 2012

Los bancos perdieron casi u$s 1.000 millones en 15 días y ya recortan líneas a la expo

La financiación de las entidades al comercio exterior cayó un 3,5% en los últimos 30 días por la falta de divisas. Y el BCRA debió resignar por esto casi u$s 800 millones en reservas

Una devaluación, o una pesificación forzosa, o un bono patriótico, o una confiscación de ahorros, o un impuesto a la compra de moneda extranjera. Cualquiera de estas decisiones parecen perfectamente verosímiles, y hasta tienen cierta probabilidad de ocurrencia en las circunstancias actuales, para los ahorristas argentinos que en estos días se desesperaron por ir a reclamar sus dólares a los bancos. No fueron pocos: sólo en las últimas dos semanas, desde que la AFIP decidió cerrar por completo el cepo cambiario, el sistema financiero perdió entre u$s 800 y u$s 900 millones de depósitos en dólares.
“Hoy (por ayer) fue sin duda el día de mayor cantidad de retiros por la llegada del fin de semana largo. Y creemos que este pico máximo puede prolongarse a este lunes”, comentó el jefe de una mesa de dinero de un banco privado. En su entidad percibieron, como en el resto, un “salto” en la fuga de depósitos en dólares que llegaron a estimar entre el 25% y el 30%. “El drenaje sigue firme y es posible que siga si no envían alguna señal de confianza”, comentó el tesorero de una entidad.
Las cifras difundidas ayer por el Banco Central reflejaron que casi el 98% de la salida perteneció a ahorristas minoristas, que en total sumaron unos u$s 500 millones entre el 9 y el 18 de mayo. Con esto podría calcularse, a grandes trazos, una suposición: si se considerara un depósitos promedio de u$s 20.000, en estas dos semanas más de 40.000 argentinos habrían tomado la decisión de retirar sus ahorros en moneda extranjera.
Los bancos privados calculan que ya perdieron en estos días entre un 10% y un 11% de su fondeo en dólares. Casi el triple, concretamente, de lo que relegaron los públicos (un 4%).
El miedo a que se prolongue este drenaje de dólares –mucho más que la escasez de divisas– exacerbó en estos meses la prudencia de los bancos y los empujó a recortar fuerte los créditos que hasta hace meses colocaban en moneda extranjera a empresas exportadoras. Lo reflejó ayer el propio Banco Central, con datos hasta el 18 de mayo pasado: el stock de préstamos en dólares cayó un 3,5% en los últimos 30 días y un 6% en los últimos 90.
Los banqueros reconocen, además, cierto temor a que la histeria se contagie próximamente a los depósitos en pesos. “Más temprano que tarde, si esto sigue así vamos a tener pérdida de plazos fijos en moneda local. Hoy los tenemos y los vemos crecer porque la gente no tiene adónde llevar sus pesos. ¿Pero cuánto de esto hoy es voluntario y cuánto forzado?”, comentaron en una entidad. Se trataría, si se hiciera realidad, del primer golpe serio para el negocio bancario.
Esta salida de dólares provoca por ahora mayores perjuicios al Banco Central que a las propias entidades. En primer lugar porque, en general, los banqueros pueden mantener todavía un buen colchón de divisas; y en segundo lugar porque, en el peor de los casos, pueden reemplazando préstamos en dólares con nuevas líneas en pesos. Pero es el organismo oficial, en cambio, el que debe renunciar a reservas propias cada vez que alguien reclama por sus dólares en la ventanilla. El efecto ya se hizo ver en el stock, que cayó u$s 400 millones en diez días, pese a que el Central compró u$s 945 millones. Un 10% de los encajes bancarios en dólares que el organismo tenía hasta el 9 de mayo (u$s 7.000 millones) debieron usarse para atender el retiro de los ahorristas. Hoy quedarían, entonces, poco más de u$s 6.000 millones.

Ignacio Olivera Doll
Nota en El Cronista

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