El indicador, aún en mínimos históricos, mostró un leve aumento en los primeros meses del año por el menor poder de compra con el que quedaron los clientes ante la suba de tarifas, el recorte de subsidios y la menor actividad. Los banqueros alertan que la mayor irregularidad puede obligarlos a encarecer los préstamos
Recorte de subsidios, suba de tarifas, menor actividad y techo salarial en algunos sectores. El coctail no podría tener otro
descenlace, este año, que reducir el poder de compra de los clientes,
multiplicar los incumplimientos bancarios y sumar una presión adicional a las ya
elevadas tasas de interés que tienen los préstamos en la Argentina.
El escenario parece haberse hecho más difícil en estos meses para los individuos. Y el impacto ya se refleja en los indicadores de mora: el informe de Bancos difundido ayer por el BCRA reveló la primera suba significativa desde 2009 en la irregularidad de los préstamos, en casi todos los segmentos: del 2,6% al 2,8% en personales; del 1% al 1,3% en prendarios y del 1,7% al 1,9% en tarjetas de crédito. Eso representó, en promedio, un aumento del 2,2% al 2,4% en el total de las líneas que toman las familias. Los mayores atrasos también se perciben, algo más leves, en las línes comerciales: las empresas de producción primaria, afectadas en los primeros meses del año por la sequía, incrementaron su mora del 0,6% al 0,8%; y las de construcción, del 0,5% al 0,7%.
Los
banqueros reconocen que, si bien el porcentaje de mora en el crédito se encuentra aún en
niveles mínimos históricos, un eventual salto brusco (de 1,5% actual, en el
total del sistema, a 2%) los obligaría a subir las tasas de interés de los préstamos más
riesgosos que no tienen garantía, como los personales. “Ya con que la
morosidad crezca al 2%, muchos de nosotros vamos a tener que salir a endurecer
algunas líneas. Porque cuando el salto es muy brusco el área de riesgo
crediticio se asusta. Todas estas cosas, claramente, pueden afectar la tasa que
cobramos, porque nos obligan a cuidarnos mucho más”, comentó el gerente de un
banco privado.
La mora es un indicador que los banqueros empezaron a mirar más de cerca desde que percibieron un aumento en la cantidad de cheques rechazados. El aumento más sensible parece estar dándose en los bancos privados de capital nacional: según el informe del BCRA, la irregularidad creció en estos del 18% al 2%; mientras que en los extranjeros y en los públicos avanzó apenas una décima, y quedó por debajo del 1,3%.
Ignacio Olivera Doll
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